Deshilachada,
acudo a la textura de este mar
para zurzir la piel de mi memoria.
Todo lo que nunca fui
será mentira;
lo que nunca seré
será un engaño.
Llena de luz,
floreciente,
emprendo este viaje
sin maletas
al poso de la fe,
para ser libre.
Nómadas del viento,
desde los terrados de esta ciudad helada,
enarbolando el fuego y la arena,
conquistaremos juntos,
tú y las cenizas de mi calma,
un pequeño recodo
donde tender a secar la mirada.
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